martes, 31 de marzo de 2009

Esperando al Tren ... (II)

[ Continúa la entrevista con Jose María Gadea]


Pero detengámonos en un punto importante. ¿de donde salían los civiles? Hemos de decir que voluntarios no faltaban, había mucha gente dispuesta a hacer cualquier cosa por salir de donde estaban, el problema es que no todo el mundo servía para aquello. Se buscaba gente con habilidades “especiales”, gente que supiese moverse utilizando los recursos disponibles. Gente que supiese que tenía que coger y que era lo más valioso. Y luego evidentemente se buscaban brazos fuertes. Pero también había un problema y es que la gente tenía miedo de salir al otro lado. Mucha gente había vivido experiencias traumáticas con los zetas y no se sabían como iban a reaccionar al volver a verlos. Por otra parte se pensó en que los equipos SCR podrían ser una especie de premio para los tipos valiosos o como recompensa por hacer bien un trabajo.

¿Podría hablarme de alguna de sus expediciones? Al parecer, y si nos creemos lo que dicen, pertenecer a los equipos SCR aseguraba un futuro brillante además de una atención personalizada de los servicios de intendencia
.

Si de verdad nos creyésemos todo lo que dicen habríamos derrotado a los zetas el primer año de guerra – responde amargamente José María- Olvídese de todo lo que le han dicho, los equipos SCR eran una autentica picadora de carne. ¿ha encontrado en sus indagaciones el numero real de personas que pertenecieron a los equipos SCR? ¿algo sobre el incidente en Husillos, la Azucarera y la mitad del equipo muerto por una imprudencia de los miembros civiles? Porque lo que nunca le han contado es que los civiles eran tratados como miembros dispensables del equipo, si alguien caía, bueno siempre había unos cuantos millones más de posibles trabajadores deseando salir de su T-7 para recibir una mejor alimentación y trato.

Por lo que dice el trabajo de civil era complicado en los equipos SCR…

Sí- dice rápida rotundamente- Mire, todo eso de que éramos unos héroes y que llevábamos la esperanza a las tierras libres… pues mire, me parece una gilipollez. Nosotros éramos saqueadores, allá por donde pasábamos nos dedicábamos a coger todo lo que podíamos sin pensar en las consecuencias. No le han explicado que en índice de supervivencia en todas las zonas cercanas a cualquier vía del tren de la meseta son los más bajos de todos? ¿no? No me extraña. Nuestro trabajo era despojar a los pueblos de todo lo que nos podía ser útil sin tener que pensar en los supervivientes que había por aquellas zonas. Creo que les jodimos más nosotros que los zombies. A aquella gente la matamos, así dicho simplemente. Eliminamos su capacidad de seguir existiendo, de forrajear, acabamos con unos recursos que les podían haber sido más útiles a ellos que a nosotros – comenta bastante enfadado.
Por otra parte estaba el índice de bajas … ¿en sus notas que pone? ¿un 10% por viaje?

[Le respondo afirmativamente]

Los chicos de relaciones publicas se han portado estupendamente con usted – dice irónicamente – creo que la verdad es que se ajusta más a un 15-20%, aunque es probable que nunca se sepa. Si hay un registro seguro que está bien escondido.
Para saber porqué había tantas bajas tendríamos que hablar sobre como funcionaban los SCR en el campo de batalla [Chema sonríe divertido]. ¿por donde empezamos? Veamos. Los SCR estaban compuestos por un contingente militar y por otro civil. De esto ya hemos hablado antes. Lo que no he mencionado es como funcionábamos los civiles. Nos agrupábamos por escuadras de 10 hombres diferenciándonos en escuadras de veteranos y de novatos. Pececillos, chicos V(erdes), y motes similares. Quiero dejar claro esto porque normalmente las bajas se producían entre los Pececillos. Por norma general cualquier pececillo había sido antes de la guerra un chico de escritorio, el cual debía ser tremendamente listo e inteligente en su trabajo pero era una nulidad ahí fuera. Muchos de ellos eran reclutados como castigo, sabiendo los mandos que lo que hacían era o bien librarse de ellos rápidamente o bien crear a alguien útil para la sociedad. Suena duro pero es la verdad. Mi teoría es que había algo, un plan maestro o algo por el estilo y que los equipos SCR servían para eliminar a los torpes e indeseables de las poblaciones locales ¿Por qué sino la calidad de los reemplazos era siempre tan mala?
Por otra parte estábamos los Veteranos, que antes de la guerra habíamos sido gente con experiencia en la vida, eso no quiere decir que fuésemos todos criminales, tan sólo digo que aquellos que habían sufrido privaciones o que habían estado justos en su anterior vida se sabían mover mejor cuando todo esto estalló.

¿Cómo funcionaban los SCR?

En las escaramuzas lo normal era dividirnos el trabajo entre las escuadras. La mía tenía la misión de encontrar vehículos funcionales. Esto incluía casi siempre furgonetas, tractores, camiones, grúas, excavadoras. Nunca cogíamos turismos, nos limitábamos a vehículos industriales. Había una consigna no escrita en la que los vehículos debían llegar con las ventanillas enteras, porque sencillamente no había repuestos para ellas, tal vez por eso los “profesionales del coche” éramos tan demandados.
Luego estaban los equipos encargados del combustible, estos se dedicaban a vaciar las gasolineras, los depósitos de gasoil, los tanques de los coches, y cualquier otro lugar donde pudiesen encontrar combustibles. El tercer grupo de importancia era el dedicado a obtener medicamentos, ya fuese en farmacias, o si la cosa estaba jodida en hospitales. De estos tres grupos el más complicado era el tercero ya que normalmente los hospitales, ambulatorios o farmacias presentaban un alto índice de zetas.
Y luego teníamos al resto de los equipos, compuestos por la mayoría de los pececillos que se dedicaban a asaltar las casas en busca de cualquier cosa útil, y es evidente que estos se encontraban con muchos problemas. Zombies que salían de debajo de las mesas, de los armarios (jeje, mal chiste dice José María), y que sorprendían a los pobres pececitos.
Todo el material que obteníamos lo sacábamos a la calle y lo cargábamos en los vehículos recién adquiridos. Una vez que se hubiese cumplido el tiempo establecido, es decir, cuando los zetas volviesen a venir nos largábamos echando patas. En Husillos se les pasó el tiempo. Al parecer hubo una mala comunicación entre los militares y los civiles y estos se quedaron atrapados en el pueblo. ¿mal asunto verdad? ¿a que de esto no le han hablado? Curiosamente solo se habla de lo bien que lo hicimos, los éxitos que tuvimos (que no fueron pocos, no lo niego), pero desafortunadamente nos hemos olvidado de los que se quedaron por el camino.

Los novatos eran carne de cañón, si sabías dirigirlos cumplían su papel pero normalmente la acababan cagando. No estaban acostumbrados a tratar con los gules, ¡muchos de ellos no habían visto ni siquiera uno! Eran normales las reacciones de pánico, de quedarse atontados al ver a algún niño zombie. Algunos se meaban en los pantalones al ver a aquellas cosas, ¡lo juro! ¡los vi con mis propios ojos! Y sin embargo entre tanto T-7 sin valor alguno surgía un chupatintas de escritorio con la suficiente cabeza y habilidad como para seguir viviendo. ¡Darwinismo en acción!

- ¿Perdón?

Si, hombre, Darwin, ya sabes, el autor del origen de las especies. Tampoco es que lo conozca mucho, pero por lo poco que he leído dice que solo los más aptos sobreviven. Sólo aquellos que consiguen adaptarse a su entorno tienen posibilidades de sobrevivir. Evidentemente si sacas a un puto T-7 de su entorno de escritorio y lo metes en la jungla lo más seguro es que llegue el Tigre y se lo coma. Así que el corderito de escritorio que ha ido sobreviviendo va evolucionando hasta convertirse en el mayor hijoputa despiadado que puedas encontrarte. [Jose María sonríe de forma felina . Da miedo]

martes, 24 de marzo de 2009

Esperando el Tren (I)

[ La actividad de la oficina de José María “Chema” Gadea es intensa. Los teléfonos suenan, la gente va de un lado para otro, y el estruendo de los teclados resuena por toda la sala. Una amable secretaria me hace pasar al despacho donde tras un café empieza nuestra amena conversación]

- Como quiere que empecemos, ¿hablando de los trenes? ¿De los SCR? …

No, no – sonríe abiertamente- eso sería empezar la película desde la mitad. Empezamos desde el principio. Veamos - [chema mira al techo, como si estuviese pensando y ordenando mentalmente lo que va a decir] – todo empezó poco después del gran Pánico, ya sabe cuando la gente trató de abandonar las ciudades y los militares empezaron con el repliegue táctico al norte. Yo por aquel entonces era un ciudadano corriente...

Perdona que le interrumpa, pero no es lo que yo he oído…

Bien, vale, muy corriente no era. En realidad me encontraba en libertad condicional. No, no se preocupe no era por nada grave. Mi problema es que nunca tenía dinero y siempre quería un coche mejor que el anterior, y claro la vida me fue enseñando que si querías algo lo tenías que coger. Así que fui afinando mis habilidades y empecé a robar coches, primero los utilizaba para pasar el fin de semana, luego me junté con malas compañías y empecé robando coches por encargo .. hasta que me pillaron. En fin, no se puede tener todo. Creo que me había vuelto descuidado, supongo que la avaricia pudo conmigo [dice con una sonrisa burlona]. El señor juez me condenó muy merecidamente a 3 años de prisión de los que cumplí 5 meses y tres días antes de quedar en libertad condicional.
Poco antes de salir ya se estaban dando los primeros casos, fue meses antes de que la cosa se descojonase totalmente. Entre la gente circulaban rumores y todo el mundo afirmaba haber visto un zeta pero siempre era a través de un amigo de un amigo. Yo no le hacía mucho caso, bastante tenía yo en no volver a caer en el vicio de robar coches.
La primera vez que vi a uno fue un domingo, me acuerdo porque volvía del bar de estar viendo un partido del Madrid que acabó a eso de la medianoche. Estaba ligeramente atocinado por el alcohol y para ser sincero no me di cuenta hasta que tropecé con aquel bicho. “¡Joder Capullo! A ver si miras por donde vas!!” – le grité- Supongo que no me oyó – sonrie al decirlo . Creo que ahí me di cuenta de que todo lo que nos estaban contando era verdad . Me acojoné mucho y salí por patas lo más rapidamente. Al día siguiente estaba cogiendo un autobús con destino a Gijón. Lo divertido fue ver la cara de mi tía al verme ¡otro gorrón más! Debió pensar la pobre mujer.
Y allí en Gijón me quedé durante una temporada. Se sucedieron los hechos, se desató la histeria colectiva, los zetas aparecieron por doquier y todo se fue a la mierda.

¿Fue entonces cuando fue admitido en el SCR?

De nuevo, no querido amigo. Eso pasó más tarde. Como bien recuerda todo el mundo acabó realizando trabajos para la comuniadad. Ya sabe de lo que hablo, las famosas categorías “T”. No le voy a negar que cuando me preguntaron si tenía alguna habilidad especial me callé. Si se enteraban que era un preso lo más seguro es que me hubiesen mandado a patrullar por la zona no segura o algo peor. Tan solo dije que no, que no sabía hacer nada de interes social y/o provecho, ¿queda claro a que categoría fui a parar no? A la misma que otros cuatro millones de personas “sin ninguna habilidad útil para la sociedad”. A mi me destinaron al cultivo de hortalizas. Yo que en mi vida había visto un huerto me encontré plantando nabos, patatas y cualquier otro tipo de verdura, hortaliza o lo que demonios fuese aquello.
La cosa empeoró. Supongo que se acordará del primer año, lo realmente mal que lo pasamos. La hambruna, los casos de histeria colectiva cuando se decía que tal o cual zona segura ya no era tan segura. Las desapariciones misteriosas. La policía militar entrando por las noches en los barracones y llevándose gente a váyase usted a saber donde. El frío húmedo asturiano. Aquello era para pegarse un tiro, y ¡joder! Lo hubiera hecho de haber tenido un arma. Dicen que esa es una de las principales causas por las cuales los americanos tuvieron un índice de suicidios tan alto. Todo el mundo tenía un revolver a mano y si estabas realmente jodido era fácil usarlo. Aquí la única opción que nos quedaba era colgarnos de un árbol, y hasta eso empezaba a estar complicado cuando nos cargamos todos los bosques.
Entonces un día aparecieron los militares en la plantación. Yo estaba en mitad del huerto y los vi llegar a lo lejos. Un sargento se bajó del coche y tras el un par de muchachos uniformados con sus armas preparadas. Todo el mundo les miró y supongo que todo nos cagamos allí mismo. Habíamos oído los rumores acerca del ejercito: que si venían a por ti eras hombre muerto. El sargento preguntó al capataz y cuando este me señaló con el dedo me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Me sujeté a la pala para evitar caerme y traté de guardar la compostura y ¡por dios! ¡si ese hijoputa quería llevarme a prisión se las tendría que ver conmigo! A fin de cuentas aquello era una mierda de vida. Tanto más me daba morir en ese momento que dentro de un mes por malnutrición.
- ¿José María Gadea? – me preguntó el sargento con voz grave y seria. Respondí afirmativamente moviendo lentamente la cabeza – Tengo que informarle que ha sido ascendido de categoría. Usted ya no será más un T-7, siempre y cuando venga con nosotros y renuncie a cualquier reclamación posterior. Una vez que acepte nuestra oferta ya no habrá marcha atrás. – Y añadió con cierto deje burlón – Le ofrezco un billete en primera clase para salir de aquí.
Creo que tarde unos dos segundos en procesar lo que me estaba diciendo y otro más en poder articular palabra. Acepto. Creo que esas fueron mis palabras. El sargento sonrió malignamente y me acompañó al jeep en el que habían venido.
Desde hacía meses no veíamos un coche, la poca gasolina que quedaba era racionada por el ejercito y los coches solo se utilizaban de manera excepcional. Así que cuando el coche arrancó y me fui de allí sintiendo el aire en mi cara , me sentí por primera vez en mucho tiempo libre. Hasta parece una historia bonita. ¡que cabrones fueron! – dice con cierta gracia – si llego a saber donde me metía!

Entonces

Entonces – interrumpe chema mi pregunta – fue cuando me destinaron a los SCR, o como ellos lo llamaban “Servicios de Captación de Recursos”, coloquialmente conocidos en el resto del mundo como los Saqueadores, grupos Plaga, Los Rosas (ya se lo explicaré más adelante, puta burocracia, es lo único que puedo decir), Equipos Alí Babá y en fin, decenas de nombres más. Supongo que cuando se lo explique lo entenderá.

Pero, no lo entiendo bien, le sacaron de un mal trabajo –usted mismo lo ha dicho- y le metieron en una unidad de elite, supongo que debía de estar agradecido con el cambio.

¡Joder! Supongo que la propaganda funcionó bien. En realidad cuando yo llegué los SCR estaban en pañales. La idea de los grupos Plaga surgió de la necesidad. Tantos millones de personas exigían miles de toneladas de recursos para sobrevivir, desde comida, medicinas, utensilios básicos ¿ Se ha parado a pensar que no había ninguna fábrica de bolígrafos en toda la zona libre? Cuando la tinta empezó a escasear el índice de suicidios empezó a crecer ¿lo sabía? Pues ahí lo tiene. Necesitábamos de todo, cualquier cosa que se pudiese recoger de la zona infectada supondría un alivio a la zona libre. La idea era crear grupos entrenados que recogiesen todo el material posible de las zonas infectadas. Sin embargo la idea tenía un gran fallo, y era como iban a poder transportar las cosas si no había gasolina para llevarlas. El plan parecía condenado al fracaso. Se trazaron variantes usando caballos, mulas e incluso alguien habló (o al menos eso me cuentan) de usar a zetas como porteadores, hasta que finalmente un miembro del consejo, un vasco que sobresalía por dar ideas simples y funcionales, dio con la solución perfecta. Usar el tren.
La gente del consejo le miró con cara de asombro. A nadie se le había ocurrido. Y fue cuando se pusieron a diseñar los equipos SCR.
- Como en el que usted estaba ¿no?

No exactamente. El primer tren que salió de Oviedo estaba cargado hasta arriba de soldados. Los vagones se reforzaron y aunque era una expedición de saqueo apenas había un par de vagones de carga. Realmente no sabían que se iban a encontrar y por ello había pocos voluntarios dispuestos a jugarse el tipo más allá de los Picos de Europa.

- ¿Y les fue bien? Porque no he encontrado nada sobre aquella misión…

¡Aquello fue un desastre! – desde el punto de vista económico -. Se gastaron decenas de toneladas en recursos y apenas obtuvieron unas pocas. Supongo que eso pasa cuando pones a los policías a robar, puede que hayan tratado mucho con el crimen, pero eso no les convierte en criminales.
Su principal problema fue que no había suficientes soldaditos para hacer todo el trabajo. Y que no todos sabían lo que tenían que hacer. Su principal problema es que se encontraron con que muchos de los sitios a los que iban estaban ya desvalijados, y los que no estaban saqueados estaban cerrados a cal y canto. Solo unos pocos pueblos de la ruta que siguieron estaban deshabitados (bueno en este caso habitados por zetas). Y cuando se dio el caso de empezar el saqueo se dieron cuenta de que no estaban nada preparados. Su principal problema fue que se solían parar a kilómetros del pueblo, al menos esa era su táctica, luego despejaron el terreno de zetas y cuando quisieron darse cuenta tenían unas cuantas toneladas de material pero no tenían como llevarlas. Creo que de ahí les viene el mote de Ali Babá y los 40 ladrones. Seguro que ver a medio centenar de soldados cargando material en sabanas era motivo de risa!
Y pese que aquello fue un desastre, se vio que había potencial en ello.
El consejo le pidió de nuevo consejo a Iñaki, el mismo vasco grandote que había sugerido la idea de utilizar un tren para moverse. Y tras presentarle el informe de la misión y tras unos cuantos: uhmmm, ahmmm, ya veo ya veo, pidió permiso para reformar aquello.
Y de esa reforma salieron los equipos SCR.
Básicamente un equipo SCR estaba asignado a un convoy y raros fueron los casos en los que los equipos cambiaban de tren. Supongo que se creo una especie de cariño entre los hombres y aquellos trenes. Esencialmente un equipo estaba compuesto por unos 50 miembros del ejercito, 35 de ellos hombres experimentados y normalmente 15 reclutas. Y el doble de personal no militar. ¿adivina cual iba a ser nuestro cometido? ¡el de porteadores! – exclama Chema soltando una sonora carcajada
De nuevo la idea de Iñaki fue sencilla, fue dando soluciones sencillas a los problemas complicados. Lo primero era disponer de una fuerza experimentada de soldados que despejasen la zona. Lo segundo era disponer de una fuerza no de combate que se dedicase a limpiar un sitio de todo aquello que pudiese ser aprovechado. Para ello este contingente debía de disponer de todos los medios necesarios para trasladar las mercancías al tren de la forma más rápida posible. Poco a poco el equipo fue tomando cuerpo. Los hombres se fueron agrupando en escuadras, y cada escuadra tenía un propósito específico: encontrar combustible, medicinas, comida, materiales de primera necesidad, etc.… El tren se fue ampliando, se añadieron vagones de carga, vagones cisterna, y el ultimo vagón era un vagón de transporte de vehículos, en el que siempre había un vehículo cisterna y por lo menos dos camiones medianos o cuatro furgonetas de carga.
Los civiles no podían portar armas de fuego, tal vez ante el temor de que se pudiesen hacer con el tren y escaparse, cosa que nunca ocurrió. Aunque había un vació legal donde no se especificaba si podía ir armado con cualquier otro tipo de arma. ¿Sabe que todos llevábamos algún tipo de arma contundente? Yo en particular me agencié un hachuela en mi segunda salida y hasta hoy sigue conmigo, ¡supongo que me ha dado buena suerte! No era raro que nos encontrásemos con algún pútrido mientras trabajábamos y no siempre estaban los grises para defendernos [nota del autor: hace referencia a los miembros del ejercito, que por aquel entonces ya vestían el mono gris que les ha hecho tan característicos]

sábado, 21 de marzo de 2009

T-7s.......

[Hablo con Lourdes Santos. Dedicada en otros tiempos a asignar una categoría a cada persona. Hoy es una importante terrateniente en la zona castellana]

- A ver bonito – dice con cierta sorna y desprecio – Vuelve cinco años atrás y piensa en tus amigos, en tu familia, en la gente que conocías… Ahora responde con absoluta franqueza ¿a que categoría les hubieses asignado?


[¡Touché!, sus argumentos me dejan sin palabras]

viernes, 20 de marzo de 2009

Politica y Zombies

[Hablo con el famoso abogado Marcos Rodríguez. En otros tiempos fue una estrella mediática con sus múltiples apariciones televisivas y la controvertida defensa a varios criminales famosos. Ahora años más tarde ha decidido dar el salto a la política con la fundación de su partido político “Alianza Humana” . Tras un saludo efusivo Marcos se sienta frente a mí y tras firmar un par de autógrafos y hacerse unas cuantas fotos con algunas personas que se encuentran en el local, empieza nuestra conversación]

¿Así que estuvo viendo un video mío ayer? ¿Y que le pareció? A fin de cuentas no dije más que la verdad. Lo que quiero dejar claro es que el gobierno hizo bien. Que aquel maldito cerrojazo a la española del plan Radekeer era la única solución viable para hacer que todos sobreviviésemos. En eso estoy de acuerdo, sin embargo creo que no supieron enfocarlo bien. En aquellos días la gente estaba muy asustada, sin saber que hacer, sin saber si habría un futuro concreto. Puede que por eso fuese tan alto el número de peleas y suicidios. Entonces llegó el gobierno y nos impuso las famosas categorías T. Aquello si que nos jodió. La gente estaba acostumbrada a un nivel de vida y lo estaban pasando realmente mal, y para darles la puntilla llegaron esos fascistas y se dedicaron a categorizar a la gente. ¿Se acuerda de las interminables colas frente a las oficinas T? La gente salía de allí con la moral aún más baja cuando el oficial de turno le decía a cada persona que era una inútil y le asignaba un T-7. Personalmente creo que solo había 3 o cuatro categorías ¿usted vio alguna vez a un T-6? ¿No? No me sorprende, poca gente los ha visto.
De la noche a la mañana cientos de miles de personas nos vimos sometidos a un régimen de semi- esclavitud. Algo parecido al estilo soviético o al de los Jemeres Rojos de Camboya. Si no trabajas no comes. Si no trabajas no tendrás privilegios. Y así sucesivamente. Y cada semana era peor. Contínuamente los oficiales de zona insistían, a veces con violencia física (yo no lo he visto personalmente pero me lo han contado) para que la producción aumentase. A mi me dieron un pala y me mandaron a cultivar cereales. Como la gasolina estaba racionada todas las faenas agrícolas tenían que ser realizadas como hace doscientos años, es decir, a mano. Yo lo soporté porque hice buenos amigos, y sobre todo gracias al apoyo de mi familia, pero hubo otros muchos que no aguantaron aquello. La presión, la falta de esperanza, los golpes, la ausencia de los seres queridos. Aquello hizo que el índice de suicidios creciese de forma espectacular: no había día en la que no supiésemos de alguien que hubiese quitado la vida. Otros simplemente dejaban de luchar. Se quedaban en sus camas y abandonaban toda esperanza.
Creo que es por este y otros motivos por los que me enfrento al gobierno, por la sencilla razón que dejó de gobernar y lo dejó todo en manos de los militares. Bueno aún hoy en día seguimos en manos de los militares ¡hasta nuestro presidente es un militar! Desde mi formación “Alianza Humana” queremos denunciar los abusos que se cometieron en las zonas “libres” y la mentira que propagaron sobre todo aquello.
Mis votantes son aquellos que fueron engañados con la promesa de que en las zonas libres uno se sentiría en libertad, como si el estallido zeta no hubiese pasado, para luego encontrarse con estado totalitario de corte soviético. Es ahora, cuando la amenaza Zeta está en su punto más bajo cuando debemos afrontar un nuevo cambio y exigir responsabilidades sobre lo que pasó en la zona “libre”. Sobre como nos trataron, como nos obligaron a trabajar hasta la extenuación, como fuimos estigmatizados por la asignación de categorías y por el inhumano trato que recibimos por parte del ejército. Además queremos ver las órdenes ejecutivas donde se traspasó el poder a la cúpula militar. Si ya se que es un tema controvertido, pero muchos de nosotros creemos que aquel gobierno era ilegítimo y a que no había sido ratificado por las urnas, así que una de las medidas que haré al llegar a la presidencia será desclasificar todos los documentos y demostrar al país que nos vimos envueltos en golpe de estado encubierto. ¡Por eso reclamo un cambio!

[Algunos de las personas que hay en otras mesas aplauden efusivamente con las palabras de mi invitado. Los gritos de ¡presidente! ¡presidente! Resuenan en la cafetería donde estamos. Marcos aprovecha el momento para seguir haciendo campaña subido a la silla. Doy por finalizada la entrevista y dejo al Sr. Rodríguez frente a su enfervorecido público].

jueves, 19 de marzo de 2009

Arte de WWZ (World War Zombie)

Buscando buscando, he encontrado que van a hacer una pelicula de World War Zombie, el libro en que todo esto se basa, y he encontrado un art work sobre el libro. 
Si no recuerdo mal trata de inmortalizar la batalla de Yonkers, donde los zetas pasan por encima del ejercito americano y de toda su cacharrada tecnologica que demuestra ser ineficiente contra una horda de zombies. 

A ver si se ve el enlace

"El Cerrojazo"

[Me encuentro en el Consejo Regulador de Información en una pequeña sala sentado en una mesa entorno a un televisor. Mi acompañante es el Alferez Prieto, aparentemente su gesto es serio, pero cuando empezamos a hablar su voz resulta mucho más distendida. Antes de empezar la conversación mete una cita en el video y la empezamos a ver. En la pantalla el  conocido abogado Marcos Rodríguez , ,candidato a la presidencia, está lanzando un discurso acerca de los derechos civiles…]

 

“ ¡Compañeros! Ha pasado ya el suficiente tiempo desde que se consideró acabada la reconquista y es en estos momentos de calma cuando debemos empezar a hacernos preguntas y a buscar responsabilidades. Durante 4 años y medio nos hemos visto sometidos a un régimen totalitario donde nuestros derechos civiles más fundamentales han sido violados. Durante años hemos sido explotados, golpeados y humillados por las fuerzas militares de este país. Estas fuerzas militares que dicen habernos liberados han sido durante años un instrumento político de un pequeño grupo de ciudadanos que se aprovecharon de la coyuntura para imponernos sus reglas y un estilo de vida totalmente despreciable. Recordad como nos dejaron a la mayor parte de la población indefensa, como animaron a muchos ciudadanos a abandonar sus ciudades para someterlos a sus brutales métodos de convivencia, como fuimos enrolados por la fuerza en su fascista ejercito y como nos quitaron nuestros derechos [ el auditorio estalla en aplausos y el alferez Prieto pausa la cinta] “

 

“¿Patricio O ‘callaghan? Me suena su nombre, creo que algunas de sus crónicas pasaron por mis manos ¿lo sabía? ¿no? Pues ahora lo sabe, yo fui uno de esos que se dedicaban a censurar las crónicas del frente. Espero que no me guarde rencor, yo solo cumplía con mi trabajo [esta frase se oye mucho entre los militares estos días].

Lo más curioso del tipo este – dice señalando a la pantalla- es que todo lo que dice es bastante cierto. Jodimos a la población largándonos aquí, al norte de España. Dejamos tirados a millones de personas pero debe entender una cosa, para salvarnos debíamos renunciar a salvarlos a todos. Es la doctrina Radekeer. Aísla a toda la gente que puedas y deja al resto fuera. Cuando puedas empieza a ayudar a los que se han quedado fuera, y cuando estés listo libéralos. Así de sencillo. Ni más ni menos.

Nuestro plan Radekeer, al que llamamos coloquialmente “El Cerrojazo” fue simple. Nos movimos al norte y dejamos el resto de la península a su propia suerte. Sabíamos que había zonas que podrían sobrevivir perfectamente pero no podíamos estar en todos los lados. La estructura del plan era evitar que los zetas entrasen, y darnos tiempo para reorganizar la sociedad para crear un nuevo plan para volver a retomar las zonas infectadas. No solo estaba la zona Norte: Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco; sino que también contábamos con las islas: Mallorca y las Canarias. Todos fueron catalogados como zonas idóneas para el gran plan. Y excepto por el desastre mallorquín (aún no sabemos realmente que pasó) en todas estas zonas el “Cerrojazo” fue un éxito.

Ahora piense en la gente que sobrevivió, en la que alcanzó estas zonas. En tan solo dos meses la población se triplicó en toda la zona norte. Millones de personas tuvieron que ser distribuidos en decenas de campamentos para refugiados. Luego a medida que fue transcurriendo el tiempo fuimos distribuyendo a la gente en todas las casas disponibles, pero entienda que en algún lado teníamos que meter a toda esa gente.

Luego empezó otro problema. Imagínese a millones de personas sin saber que hacer, apiñadas en casas y con una moral bajísima. Es ahí cuando empezamos a clasificar a la población y a darles un trabajo en consonancia con sus habilidades. No fue popular créame, obligamos, y sí, lo digo claramente, obligamos, a millones de personas a que trabajasen en arás de la comunidad. Aquello fue terrible para miles de personas. Acostumbradas a trabajar desde una oficina se vieron en apenas unos meses a trabajar en el campo, en las fábricas o de peones de albañil.

Establecimos una clasificación dependiendo de las habilidades de cada uno. Los más valorados eran aquellos que sabía hacer algo útil: Mecánicos, electricistas, soldadores, albañiles, etc.… estos eran por así decirlo los primeros de la lista. Luego íbamos descendiendo de categoría hasta llegar a la T-7 , supongo que se conoce el lema de los T-7 “sin habilidades útiles para la sociedad”. Piense en lo que sintieron esos miles de chupatintas al ser degradados al peldaño más bajo de la sociedad. Vayamos más allá, piense en aquellos inmigrantes que habían estado trabajando por un sueldo mísero haciendo aquellas labores que todos aquellos trajeados no querían hacer. De repente se convirtieron en personas con cierta importancia. Muchos de ellos enseñaron a los nuestros como trabajar la tierra, como arreglar una luz o como soldar una pieza. Algunos no aguantaron que un “sudaquilla” les mandase o les dijese que es lo que tenía que hacer y así empezaron disturbios, reyertas, choques étnicos. Pero no solo entre españoles y extranjeros, incluso nos pegábamos entre nosotros: los de la zona creían tener cierta superioridad moral sobre todos los intrusos que se habían colado en su tierra, los de este barrio contra los de otro barrio, y así sucesivamente.

Y al final entre tanto desorden, entre tanto caos, la cosa empezó a funcionar. La mayor parte de la gente entendió que si no cooperaban no habría un mañana. No es que aquello fuese la casa de la pradera, pero las cosas empezaron a ir un poco mejor. Gracias a nuestra exitosa política pudimos aumentar año a año las cotas de producción asignadas a cada zona. La gente descubrió que podía vivir felizmente con lo que se les asignaba.

 Aunque puede que de no haber sido por los Policías Militares no nos hubiese ido tan bien.

Tardamos un año en reflotar la economía de subsistencia, y en otro año más estuvimos ya en disposición de pensar en como reconquistar las zonas afectadas. El resto ya lo conoce ¿no? ¿Usted estuvo allí desde el principio?

Como le iba comentando…

[Seguimos hablando de muchos otros temas muy interesantes, referidos a la seguridad interna y a los datos estadísticos, pero desafortunadamente el Alferez invoca la ley de seguridad 1/182 y la mayor parte de la entrevista queda censurada. Creo que se sintió aliviado al contarme muchos detalles que desconocía pero que no han podido ser reflejados en este libro al no poder ser contrastados. He prometido no divulgar la información de esa entrevista hasta dentro de 20 años, cuando esto no sea más que un recuerdo en los libros de historia]

jueves, 12 de marzo de 2009

Encender la luz

 

[María Goroizola  me saluda al entrar en su la habitación donde reposa actualmente. Veo numerosos tubos que entran y salen de su cuerpo. Aunque roza los sesenta años su espíritu permanece inalterable, no así su cuerpo consumido mortalmente por el cáncer. Los doctores no le dan mucho tiempo. Posiblemente esta será la última entrevista que de. ]

 

No sienta lástima, es lo que hay, ya sabía cual era mi destino cuando decidimos quedarnos, es  por toda esa mierda que respiramos durante todos estos años. AL final tenía pasó lo que tenía que pasar y es que hemos ido cayendo uno a uno durante estos años. El primer fue Andrés, luego Mario, Walter, y ahora me ha tocado a mí. En fin, creo que al final nuestro esfuerzo sirvió de algo.

Estábamos en Trillo, ¿lo conoce? ¿Ha estado? Pues es un entorno precioso, cerca de Guadalajara pero lo suficientemente lejos como para que te encuentres en plena naturaleza. Es un sitio muy bonito. Y allí estábamos nosotros, en la recarga anual, todo estaba parado, durante dos meses la central paraba y nos dedicábamos a arreglarlo todo, a cambiar todo aquello que fuese susceptible de que se fuese a estropear. Y mientras nosotros trabajábamos en la tele se hablaba de la rabia sudafricana, de la cuarentena israelí y de otras cosas. Supongo que nos preocupamos ¿Cómo no íbamos a hacerlo? Todos teníamos familia fuera de allí, pero en aquel paraje la sensación de que algo malo estaba pasando era mínima. Nos habíamos estado preparando a conciencia para cargar un nuevo tipo de combustible, en teoría con una duración diez veces superior al óxido de uranio enriquecido. Si todo funcionaba bien seríamos la primera central nuclear del mundo en utilizar aquel combustible y todo gracias a un programa de enriquecimiento de uranio creado en Japón…. Jejeje, aquellos cabroncetes no querían arriesgarse a utilizarlo en una de sus centrales, por eso nos lo ofrecieron, y ¿Cómo íbamos a decirles que no? Si funcionaba podríamos reutilizar todo el combustible  que se había estado usando durante varias décadas y que estaba almacenado en los vertederos nucleares.

La situación fue empeorando, no parábamos de recibir llamadas de nuestros familiares diciendo que lo dejásemos todo y que nos volviésemos. Muchos de los que estaban decidieron volverse, pero otros muchos decidieron quedarse. Había algo en el ambiente, no sabría como definirlo, tal vez fuese que sabíamos lo que iba a pasar y que nuestro deber era estar allí, o tal vez es que éramos lo suficientemente tontos para no enterarnos de nada.  Fue difícil ser un espectador en aquellos días.

Creo que fue sábado, o tal vez domingo, no lo recuerdo muy bien, cuando llegaron las tropas del destacamento de Guadalajara. Vinieron en sus grandes camiones transportando cientos de toneladas de equipo diverso. Nos dijeron que la planta quedaba bajo la autoridad del ejército y que no había motivos para preocuparse, lo cual nos preocupó aún más. Fue el coronel Sauquillo el que nos expuso a los ingenieros lo que realmente pasaba. Nos contó lo de los zombies, y la plaga que asolaría todo el mundo. De alguna parte del entramado burocrático habían surgido varios planes de contingencia, uno de ellos era mantener las centrales nucleares funcionando todo el tiempo que fuese posible. El ejército buscaba la colaboración de los civiles en todo aquello, pero no podía obligar a nadie a realizar un trabajo que posiblemente acabaría con todos nosotros al final. Lo entendimos, creo que todos lo entendimos. Se nos pedía que nos sacrificásemos por el bien de la humanidad. Sauquillo nos habló con un lenguaje sencillo y claro. Recuerdo perfectamente sus palabras “¿alguno de ustedes se ha quedado sin luz una hora en su casa? ¿Y como se ha sentido? No puede poner la tele, no puede cocinar (a menos de que tenga gas), el micro ondas no funciona y con suerte uno de cada tres tendrá velas en su casa para pasar la noche. ¿Se imaginan lo que pasaría si esa situación se prolongase durante… semanas o peor aún meses? Que volveríamos a la barbarie más absoluta. Somos lo que somos gracias a que no tenemos que preocuparnos sobre como alumbrarnos o como cocinaremos nuestra comida. Esta central puede seguir produciendo electricidad durante mucho tiempo, puede que no todo el mundo esté ahí para recibirla, pero estoy seguro que habrá aldeas, pueblos o ciudades donde la sensación de encender una bombilla sea una sensación de esperanza. Por eso les pido que sigan aquí y que no abandonen sus puestos” Nos quedamos todos.

Aquellos militares sabían lo que hacían. Primero cortaron todos los accesos a la zona, volando puentes, provocando desprendimientos y cegando túneles. Luego se dedicaron a construir un perímetro exterior con la ayuda de los lugareños, en cosa de un mes aquella zona parecía un fortín. No se puede hacer otra cosa que elogiar a aquellos muchachos por el trabajo que realizaron, de verdad creo que ellos son los que merecen el homenaje y no nosotros. A fin de cuentas era nuestro trabajo.

Con el tiempo enseñamos a algunos chicos a manejarlo todo, no entendían nada de porque aquello sucedía, tan solo sabían que si el indicador marcaba tal entonces debían hacer cual ¿menudo peligro verdad? Pues así estuvimos… ¿tres años y medio? Liberaron Madrid y luego fueron derechitos a rescatarnos. NO es que lo necesitásemos, no estábamos muy mal, no es que aquello fuese estupendo pero no nos podíamos quejar. Éramos la primera prioridad cuando se lanzaba ayuda área, y siempre que necesitábamos algo allí estaba el servicio aéreo para darnos todo lo que necesitábamos, si en el fondo remaos los niños mimados de la intendencia ¿tal vez fuese porque hacíamos que sus chismes estuviesen encendidos?

De las nueve centrales solo permanecimos nosotros funcionando durante todo el conflicto. Ascó tuvo que operar a mitad de potencia porque se le acababa el combustible. Almaraz I y II aguantaron durante un tiempo pero al final cayeron bajo la presión Zeta. Garoña aguantó por poco tiempo, fue barrida por la horda zombie que se hizo con la meseta. Zorita estaba parada y se abandonó a favor de la nuestra . Finalmente Cofrentes aguantó hasta su liberación aunque su reactor tuvo que ser apagado ante el riesgo de un fallo masivo.

Sin embargo nuestro esfuerzo tuvo un enorme peaje. Teóricamente puedes trabajar allí sin el menor riesgo durante algunos meses, pero claro, cuando los meses se transforman en años la posibilidad de que acabes sufriendo algo es bastante elevada, y ese creo que ha sido mi caso. Mi luz se apaga, pero durante mi vida, encendí otras muchas.

 

[María se sumerge en un plácido sueño inducido por la morfina que invade su cuerpo. Contemplo a la mujer y salgo sin hacer ruido, consciente de que la mujer está en sus ultimos días.]